¿Millenials o niños mimados?

Leo hoy en la edición catalana de El País que el jefe de los Mossos d’Esquadra, José Luis Trapero, se queja de que los nacidos entre 1980 y 1995, que suponen el 16% de la plantilla, están capacitados para tomar el relevo, pero que tienen “poca paciencia y baja tolerancia a la frustración. Están acostumbrados a tener todos los recursos y medios. Lo tienen que tener todo de forma inmediata. Eso se expresa de forma continua como una queja por falta de medios.”

¿De dónde surge este comportamiento? ¿Tendrá relación con que una parte de esta generación se ha visto obligada desde su más tierna infancia a buscarse la vida por sí misma? ¿O quizá con el hecho de que sus padres les negasen a sus vástagos la paga semanal y les obligasen a trabajar? O a lo mejor es por lo mucho que los profesores les han hecho estudiar para aprobar el Bachillerato, la Selectividad y la carrerita. ¿No será porque los periodistas se han hartado de decirles que antes que el desparpajo y la rebeldía está la educación y la experiencia?  ¿O es porque los sucesivos Gobiernos han reconocido el fracaso del sistema educativo por nuestra posición en PISA?

Yo nací en 1966. Mis padres no me daban paga, no me rellenaban las matrículas y no iba al instituto a que me motivaran sino a que me transmitieran conocimientos. No me quejaba mucho y no lloraba jamás, porque desde niño me habían dicho que los hombres no lloran. A mi alrededor vi la crisis del petróleo de 1973, vi derrumbarse toda la industria nacional por la reconversión industrial de los ochenta y vi a cientos de yonquis robando por las calles para pagarse sus dosis. Existían el Jaro y el Vaquilla. Eran famosos. Pero ahora escucho que los mismos que tienen un Iphone 6 o 7 y llenan terrazas, playas y discotecas, han vivido y viven la crisis más dura de la historia. Vivir para ver.

Criar entre algodones tiene sus consecuencias. La más importante: la incapacidad de madurar y comprender que la realidad nunca será como la deseamos.

Desgraciadamente, a una parte de los nacidos entre 1980 y 1995 en España, sus padres les enseñaron que, como hijos, podían menospreciarles, exigirles y cobrarles una paga semanal sin dar ni un beso a cambio, sus profesores les enseñamos que para aprobar no hacía falta esforzarse (¡Viva la LOGSE!), los medios de comunicación halagaron su agresividad y rebeldía para venderles todo lo vendible (que, por supuesto, pagaban sus padres) y los Gobiernos les entronizaron como la generación mejor preparada de la historia para aumentar sus réditos electorales. ¿Por qué todo eso iba a ser mentira? En realidad no son millenials, sino la generación estafada, como yo indicaba ya hace años en mi blog “El nuevo claustro”

Ahora, hasta hay un partido en España que ha convertido en programa político con aura de utopía su rabieta de niños estafados al ver que los Reyes Magos no existen. La película de Disney duró demasiado tiempo y alcanzar la realidad con treinta años es muy difícil. Y las consecuencias las estamos pagando y las pagaremos todos. Porque de la rabia al odio no hay más que un paso.

Reírse de Estados Unidos

En los ámbitos educativos y propagandísticos españoles es moneda corriente reírse de la ignorancia de la población´estadounidense. A menudo escuchamos en claustros, en tertulias televisivas o en las emisoras de radio (los focos más importantes de ideologización de la sociedad actual) que los norteamericanos no saben dónde está España (ni ningún otro país que no sea el suyo propio) o que creen que todos los españoles somos toreros. Su ignorancia es proverbial. A menudo, estos filósofos de lo cotidiano acompañan sus comentarios de sonrisas burlonas y exhiben una sonrisa autosuficiente y un tanto despreciativa que quiere decir: “Nosotros, los españoles, sí que sabemos.”

Para muestra, vale un botón. En la edición digital de hoy de El País, aparece este titular: “El 23% de estadounidenses piensa que su país se independizó de Francia, México o Alemania”. ¡Fíjense qué barbaridad!, le falta rematar al periodista. Podrían haber titulado al revés: “El 77% de los estadounidenses sabe que su país se independizó del Reino Unido.” Pero el medio progresista, el más influyente difusor de la ideología progre en la España de la Segunda Restauración, elige cargar las tintas en la ignorancia norteamericana.

Sin embargo, pocas veces se oye decir (o se lee) que la culpa de esa ignorancia proverbial de los Estados Unidos radique en su sistema educativo. Parece que la ignorancia de estos congéneres de allende los mares se deba simplemente a su carácter de yanquis asquerosos e imperialistas. Sí, parecen decir nuestros filósofos de luces cortas, serán ricos, poderosos y dominarán el mundo,,,,, pero son una pandilla de asnos. Un coro de sonrisas complacientes aplaude tal aseveración.

Y lo cierto es que si una población nacional es ignorante no nos puede caber la menor duda de que es la consecuencia de la organización y funcionamiento de su sistema educativo. Así que la pregunta es obvia: ¿Por qué cuándo se critica la ignorancia yanqui (o sudista, que para el caso es la misma) no se menciona su sistema educativo? Pues muy sencillo, amigos, porque nuestro sistema educativo (el que defienden esos mismos filósofos) está calcado del suyo.

Las ideas sobre la bondad de la comprensividad, la importancia de la motivación del alumno y de las innovaciones docentes por encima de la evaluación externa, el rigor y la transmisión de conocimientos está en la base del sistema educativo norteamericano que, desgraciadamente y de forma criminal, instauraron en España los sucesivos gobiernos del PSOE con la connivencia de gran parte de este profesorado tan progresista. Estados Unidos nos lleva décadas de ventaja por el camino de la ignorancia, amigos; pero España  es una alumna aventajada. Desde la instauración de la LOGSE en 1990, no ha habido un año en que la ignorancia, como mancha negra, no se haya extendido más entre la población española. Ya es motivo común comentar o reírse del bajo nivel que tienen los universitarios españoles. Podríamos hacer una encuesta entre ellos para preguntarles cuál es el origen de España o por qué nuestra bandera es roja y amarilla. Pero a nadie le interesa hacer encuestas así. Tan solo recordaremos que entre los aspirantes a maestro de la Comunidad de Madrid (la única comunidad que se ha atrevido a hacer una prueba así para cribar a los opositores) no llegó al 25% quienes ordenaron correctamente en una sencilla sucesión histórica a celtas, romanos, visigodos  y árabes  en su aportación a la historia de España.

Esa es nuestra realidad y estos son nuestros maestros. Estas semanas atrás he leído un magnífico libro de Alicia Delibes (sobrina del famoso escritor) , La gran estafa, editado por Alegoría, en el que explica la evolución ideológica que desgraciadamente ha conducido a la educación española a un callejón sin salida: el de la ignorancia y su sustitución por la ideología progresista.

Y es que los docentes progresistas de aquí se ríen de los norteamericanos por ignorancia, cinismo y sectarismo. Se ríen porque se trata de norteamericanos, pero no por las causas reales de su ignorancia ¿Si se rieran delante de un espejo, se darían cuenta de que se están riendo de sí mismos? Lo dudo. Ni siquiera así creo que se les helase la sonrisa de complacencia. ¡Y es que no hay nada mejor que tener a todos los alumnos juntos en la misma clase! Igualito que en Estados Unidos…

El error universitario de Susana Díaz lo pagamos todos

La decisión de Susana Díaz de becar a todos los alumnos andaluces por aprobar todas las asignaturas supondrá un gasto de 29 millones de euros. Según la presidente andaluza y su aparato mediático, esta medida va a favorecer a 30.000 alumnos. Me permito disentir y explicar brevemente por qué creo que es una medida incorrecta.

En primer lugar, porque a pesar de sus declaraciones según las cuales, “Europa marcha en ese camino”, lo cierto es que la sociedad española está saturada de universitarios. España es un país donde hay muchas más personas que quieren ejercer profesiones que requieren un título universitario que puestos de trabajo de esas características. Es decir, es un país donde hay muchos que quieren ser jefes y muy pocos que quieren ser indios. Y al final, la estructura social ha de ser forzosamente piramidal y como no todos pueden ser jefes y muchos tienen que ser indios, pues una gran parte de la sociedad está frustrada y lo seguirá estando toda su vida. Una gran parte del problema de los indignados pasa por aquí. Por mucho que lo desee Susana Díaz, no va a haber más directores de sucursal que empleados, ni más arquitectos que obreros. Y en Andalucía va a haber muchos más camareros que gestores de restaurantes; eso seguro. Y si esto es así (y no puede ser de otra manera) ¿por qué gasta de mis impuestos un dinero que no va a ir a más sitio que a desarrollar frustraciones? (y a que los profesores universitarios vivan mejor).

 

En segundo lugar, todos sabemos que el nivel de exigencia de la universidad (y por lógica de la secundaria española) son hoy mucho más bajos que hace veinte o treinta años. Hoy las universidades (con raras excepciones) son meras expendedoras de títulos, donde aprender y estudiar se lleva muy poco. El reino de las optativas ha hecho que los alumnos elijan justamente aquellas en que menos se tienen que esforzar. A esa cultura del esfuerzo es a la que desea premiar Díaz. Un cinco hoy está al alcance de cualquiera. Y no es lo mismo aprobar todo en Derecho que en una ingeniería… ¿Esta medida tiene lógica para alguien que tenga una mínima formación?

 

Y finalmente, no hay ninguna razón para becar a personas que tienen dinero. ¿Por qué los trabajadores deben financiar con sus impuestos las carreras universitarias de personas que tienen mucho más dinero que ellos y que en el futuro ocuparán puestos de mayor responsabilidad y disfrutarán de mejores salarios?

 

La universidad andaluza y española es hoy de juguete. Un juguete que sirve esencialmente para que sus profesores vivan fenomenalmente y todos sus alumnos vivan en la ilusión de que llegarán lejos durante unos años. Lo que ocurra después no es problema para Susana Díaz. Lo que cueste, tampoco. Ya estamos los demás para asumir sus errores. Con nuestro dinero.

 

¿Hay sentido común en el sistema educativo y la sociedad?

A menudo se afirma que el sentido común es el menos común de los sentidos. ¿Y qué es el sentido común? El uso del razonamiento lógico para resolver los problemas que nos interpone la vida cotidiana. Es decir, están relacionadas con el sentido común capacidades como la inteligencia y la lógica. Actuar con sentido común supone prever qué puede ocurrir en una situación dada anticipándonos a las consecuencias de nuestros actos y optando por la solución mejor, que nunca es la óptima. Es decir, supone aplicar el razonamiento hipotético deductivo y asumir que las utopías no forman parte del paisaje cotidiano y que hay que pactar con la realidad para alcanzar avances prácticos. Supone que cada vez que pensamos en una determinada medida, nos planteamos cuáles serán sus efectos reales en la población y si estos son perniciosos, por buena que idealmente sea la medida, no la realizaremos. Es el realismo por encima del idealismo.

Contra el sentido común se oponen el dogma y el prejuicio; es decir, no el pensamiento lógico, sino la creencia o el principio moral. Es el idealismo por encima del realismo.

Cualquier que haya leído hasta aquí creerá que nos estamos refiriendo a ese conjunto de dogmas de fe, axiomas y creencias que conforman las religiones. Y es cierto, de eso también hablamos; pero no solo de eso, sino también de los sistemas morales que acaban siendo un obstáculo para el desarrollo lógico y natural de las cosas y que, por tanto, acaban creando perversos círculos viciosos en la política o la educación, que es el caso que aquí nos ocupa. En la actualidad, los paladines del prejuicio, los maestros y sacerdotes del pueblo, no acuden a Dios o a la fe, sino a principios morales que nos hablan no de cómo son las cosas, sino como deberían ser (como deberían ser para estos individuos, por supuesto). Y estos monjes del prejuicio, estos maestros de pueblo, imponen su credo a todos los demás sin pensar en las consecuencias de las medidas que pretenden implantar. Las cosas deberían ser así y punto. Y si no lo son, nos negamos a aceptar la realidad. Ese es el círculo vicioso e insano del pensamiento apriorístico, que, como en el cuento del emperador, obliga a todo el mundo a decir que el emperador está vestido aunque esté desnudo.

Pondremos algunos ejemplos referidos al sistema educativo, donde hay legión de maestros de este tipo. El sentido común y la observación de la naturaleza en general y de los seres humanos en particular, nos muestra las enormes diferencias que existen entre unos seres humanos y otros. No hay hombre igual a otro; ni mujer igual a otra mujer.; ni mucho menos hombre igual a una mujer. Es más, cuando nosotros vamos a adquirir un producto o requerir un servicio, somos conscientes de que lo mejor es que sea personalizado e individualizado; cuanto más personalizado e individualizado mejor, pues por pura lógica (por puro sentido común) responderá mejor a los intereses de cada cual. Eso es el realismo y cuando cada uno paga las cosas de su bolsillo, busca exactamente esto. Y cuando acepta un producto no individualizado es por abaratar costes, no porque crea que es mejor.

Sin embargo, la moral dominante en la actualidad es la del igualitarismo, que no es la igualdad de derechos con la que estamos de acuerdo, sino la creencia de que todos los seres humanos somos iguales. Ese virus tiene totalmente infectada la sociedad y también el sistema educativo. Y por ello, en el sistema educativo (que no olvidemos, paga el Estado) obligamos a alumnos que naturalmente no tienen el menor interés por estudiar a que estudien porque deberían sentir ese interés. Obligamos a seres humanos activos y poco sedentarios a los que les gusta esencialmente moverse y hacer cosas más que discurrir sobre ellas (lo cual es perfectamente respetable) a que se sienten durante seis horas en una clase aunque los supuestos beneficiarios crean que están perdiendo el tiempo. Como creemos que lo bueno  y asumible es que titule el 85% d los alumnos que hacen ESO, pues nos dedicamos a facilitar los aprobados sin pensar en las nocivas consecuencias que eso tiene para la sociedad y que ya se están manifestando en todos los órdenes.

El sentido común también nos dice que las experiencias y la moral aprendida en el sistema educativo por un joven repercutirán en su vida y en toda la sociedad futura con lo que la actitud y moral de los enseñantes es clave. ¿Cómo explicarle a un ser humano que ha aprobado hasta una carrera universitaria sin dar un palo al agua (lo que como todo el mundo sabe es hoy moneda corriente) a que las cosas cuestan un esfuerzo? La salida natural a este tipo de existencia es la petición de una renta básica sin trabajar: es decir, el pan y circo romano. Y así, hoy ya hay organizaciones políticas que plantean en sus programas electorales dar dinero a muchas personas solo por el hecho de haber nacido. Se supone que eso es bueno porque es humanitario. Otra vez se impone el idealismo y la moral cristiana sobre el sentido común. ¿Qué ocurrirá si tal hacemos? ¿Que nos dice el sentido común? Pues obviamente que muchísimas personas no querrán esforzarse ni trabajar y se convertirán en parásitos de los que si trabajarán. Si estas ideas se extienden por parte de demagogos, maestros y sacerdotes del pueblo, el choque social está servido. Y la caída de la producción también. Al final, no trabajará nadie.

¿Por qué hay tanta gente contaminada de prejuicios morales? Ya Piaget señalaba que la mitad de la población era incapaz de desarrollar el pensamiento hipotético deductivo. Creo que una parte de la explicación va por aquí. Son recetas sencillas y moralmente agradables. ¿Quién no quiere ser solidario, buena persona; es decir, un buen cristiano o un comunista de buen corazón?

Por favor, apliquemos el sentido común a todo y neguémonos a escuchar las ideas de los moralistas, los maestros y los sacerdotes del pueblo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de educación?

La semana pasada visité el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. Hacía casi diez años que no iba por allí y las instalaciones han sufrido una reforma muy grande y seguramente extraordinariamente costosa.

Pero lo esencial que quiero contar no es esto, sino el inesperado espectáculo al que asistí. Coincidí en mi visita (iba con mi hija menor de siete años) con la de tres colegios. Lógicamente, los encontré en diferentes salas y en momentos distintos, pero los tres grupos era bastante parecidos.

Todos se componían de menos de veinte alumnos e iban acompañados de tres adultos como mínimo (había uno que llevaba cuatro). Esto quiere decir obviamente que la ratio en los tres colegios es bajísima, lo que sería un indicio evidente de buenos medios económicos. No era así en mis tiempos de escolar; eso desde luego.

Todos los grupos se sentaban en el suelo en corrillos ante las vitrinas de la exposición, con los maestros a su espalda, lo que es una buena muestra de su espíritu práctico. ¿Para qué estar de pie si se puede uno repantingar en el museo y descansar de la dura jornada?

Todos los grupos estaban compuestos por niños y niñas de unos ocho a diez años, de diferentes razas y culturas. Es evidente que esto es positivo, porque es muestra de una escuela pública e integradora.

Todos los niños estaban charlando abiertamente, con serenidad y sin prestar la menor atención al maestro o maestra, mientras este o esta les explicaba ésta o aquella pieza. Daba igual si eran los dioses egipcios, las tumbas neolíticas o la Dama de Elche. En ningún caso les prestaban la menor atención. Esto también es muestra de su libertad, independencia y espíritu crítico, pues eran capaces de decidir qué era mejor: si  bromear con sus amiguitos o atender a sus maestros.

Y ahora viene lo mejor de todo: en ningún caso los maestros hicieron absolutamente nada por evitar o corregir la situación. A menos de un metro de distancia de los niños, concentraban su mirada en la vitrina que se tratara, evitando voluntariamente ver cómo sus supuestos discípulos charlaban animadamente entre sí. Esto, obviamente, lo hacían para potenciar su autonomía.

Por otro lado, ninguno de los alumnos llevaba una carpeta o bolígrafo para tomar notas. ¿Para qué? se habrían dicho, si de lo que se trata es de ser libres y autónomos. Era evidente que sus maestros consideraban que una buena visita didáctica consiste en soltarles un rollo y que ellos escuchen pasivamente la explicación sin tener que hacer nada más…

Fue tal la vergüenza que me dio que en el tercer grupo no me pude contener y a uno de los niños que ya reía con desfachatez le toqué levemente la espalda y al volverse el niño asustado, le dije con tranquilidad y en voz baja y grave: “¿No crees que deberías callarte mientras habla tu maestra?”. Todos los niños giraron sus cuellos para mirarme y se callaron. La maestra enrojeció.

La educación de calidad está en nosotros mismos, en la dignidad y responsabilidad. ¿Tanto cuesta darles una actividad que realizar que implique que tengan que sacar y anotar la información ellos solos, dejarles que ellos mismos la busquen orientándoles si es preciso y velando por su adecuado comportamiento y luego evaluar, con reflejo en la nota, lo que han hecho?

¿A cuánto se mide hoy la dignidad, el trabajo y el respeto en la educación pública? ¿Tanto cuesta trabajar y hacer que se respete nuestro trabajo? ¿Tanto cuesta explicarle a un niño por qué debe callar cuando habla su maestra? ¿Tan poca dignidad tenemos de cara a los alumnos?

¿De qué hablamos cuando hablamos de una enseñanza púbica y de calidad?

El socialismo se muere de éxito

Sí, han leído bien. El socialismo está muriendo de éxito. Esa es mi opinión. Y voy a argumentarla brevemente.

Lo primero que quiero hacer es definir qué entiendo por socialismo en este artículo. Y no me refiero aquí al término empleado por Marx, como ideología que busca la superación de la sociedad capitalista en una sociedad sin clases, sino que me refiero a lo que modernamente se ha llamado socialismo democrático o socialdemocracia. Es decir, a la ideología del conjunto de partidos que formaron la antigua Segunda Internacional y más modernamente denominada Internacional Socialista (PSOE, PSF, SPD, PASOK, PSI, etc). que consiste básicamente en un capitalismo con un nivel de impuestos muy fuerte que a su vez garantice subsidios y un sistema educativo y sanitario gratuitos. Algo que era un sueño para los socialdemócratas en 1915 y que convirtieron en su razón de ser, en su gran objetivo estratégico. Mientras tanto, los comunistas construyeron la URSS con los resultados de todos conocidos.

Pero en los últimos años, todos estos partidos socialistas están sufriendo un importantísimo retroceso. Comenzó la debacle con el fin del Partido Socialista Italiano, al que siguió luego el griego PASOK y al que se han sucedido las importantísimas crisis que sufre la socialdemocracia en Reino Unido, Alemania, en España y ahora también en Francia, donde el otrora poderoso PSF no ha llegado al 7% de los votos en las últimas elecciones.

¿Y por qué ocurre esto? Hay diferentes causas o razones, pero en mi modesta opinión, lo fundamental es que la ideología que dio lugar al surgimiento de la socialdemócrata a principios del siglo XX (apuntalamiento del estado del bienestar dentro del sistema capitalista, subsidios sociales, alto nivel de impuestos, libertades democráticas) son hoy una realidad en toda Europa. Es más, mientras que en los inicios del siglo XX o en otros países, como en Estados Unidos, las fuerzas de derechas no apoyan estas políticas y se oponen furiosamente a las mismas (defendiendo por tanto un modelo abiertamente liberal), lo cierto es que la derecha europea ha hecho suyas estas políticas hasta el punto de que si nos fijamos, sea el país que fuere en el que gobierne la derecha, lo cierto es que no acaban ni con subsidios, ni con los altos niveles impositivos, ni con el aborto ni con el divorcio, ni con un amplio gasto en educación y sanidad. Esa es, digan lo que digan, la verdad. Y por ello, el socialismo democrático, alcanzados sus objetivos fundacionales,  tiene dos opciones: o fusionarse realmente en un mismo cuerpo político con quien en la práctica defiende las mismas ideas (la derecha) o bien lanzarse hacia la extrema izquierda, asumiendo postulado políticos que tradicionalmente han sido propios del comunismo o de ideologías ajenas al socialismo originario (feminismo, ecologismo, animalismo…).

Defender que el socialismo fue anticapitalista y extremista, como defienden algunos militantes, es una falta a la verdad. ¿O acaso no fue el PSOE quien realizó la reconversión en los años ochenta, privatizó las empresas públicas, aprobó el aborto, diseñó el sistema educativo y sanitario que tenemos y nos metió en la OTAN?  ¿Cuál de esas políticas ha sido derogada por el Partido Popular? Ninguna.

Hoy, se pongan como se pongan las bases socialistas y algunos de sus dirigentes, lo cierto es que desde postulados socialdemócratas ya no hay margen para enfrentarse a la derecha real, porque la derecha se ha echado a la izquierda hasta confundirse con ella como si dos líquidos echados en un mismo recipiente se hubieran acabado mezclando hasta hacerse indistinguibles uno de otro y conformar una sola sustancia.

Afortunadamente, esa sustancia es la de la moderación y el consenso. Espero que los socialistas se den cuenta de su triunfo real y no se echen a la izquierda para convertirse en lo que nunca fueron: comunistas.

Es tiempo de unirse frente a los extremismos, que solo pueden medrar si las personas buenas y sensatas nos fijamos más en lo muchísimo que tenemos en común que en lo poco que nos separa.. Quiera Dios que seamos capaces de mirar a los demás con empatía para verlo.

En manos de la televisión

En las últimas semanas se han ido sucediendo una serie de noticias que son verdaderamente escandalosas. Y no me estoy refiriendo simplemente a los casos de corrupción, que lo son y mucho. La familia Pujol o Ignacio González se suman a una larga y desastrosa lista que encabeza, tristemente, la propia Casa Real. No es que los minimicemos, pero la corrupción ha existido y existirá siempre (como ya señalamos en otra entrada en este mismo blog), porque no es que los políticos sean corruptos, sino que los seres humanos son corruptos y ha sido, es y será imposible evitarlo.

Pero en este contexto de corrupción generalizada, quiero poner el énfasis en un aspecto que, entre la hoguera de informaciones que nos consume, se ha relegado a un discreto segundo o tercer plano y que, sin embargo, es una muestra mucho más palpable que el Tramabús de cómo funciona nuestro sistema político. La Guardia Civil, en su afán persecutorio de la operación sobre el Canal de Isabel II ha interceptado unas grabaciones en las que el presidente del diario La Razón y adjunto al presidente de Atresmedia,, un anteriormente desconocido Mauricio Casals, le dice a un encarcelado por la operación que “el sándwich al PSOE con La Sexta funciona de cine”. Es decir, reconoce que la línea editorial de La Sexta sirve para potenciar a Podemos y, como consecuencia, debilitar al PSOE, lo que a su vez favorecería al PP, pues una gran parte del electorado, temeroso de que gobierne un partido de extrema izquierda, que apoya tácita o expresamente dictaduras como la cubana o la venezolana, votaría al PP como forma de evitar el triunfo de los comunistas de Podemos.

Efectivamente, este hecho se está produciendo y de ahí que, a pesar del lodazal cotidiano de casos de corrupción que asola al PP, la mayor parte de los españoles le han confiado, aunque poniéndose unas pinzas en la nariz, su voto.

A menudo oímos hablar a muchas personas jactándose de su independencia. Hemos podido ver en las tertulias de La Sexta a periodistas cercanos al PP y cercanos a Podemos enfrentarse de forma ácida, reivindicándose como paladines de la moral y la dignidad. Hay podemitas que hablan como si ellos mismos fueran Jesucristo resucitado, que vinieran a liberar a la humanidad (o al menos a España) de la opresión de una casta insana, de una trama abominable. y criticando a los medios. ¿Pero qué sería de Pablo Iglesias y de Podemos sin La Sexta? ¿No participan todos de otra trama infecta? ¿Por qué no aparece en el Tramabús el propio Casals o Marhuenda o el mismo García Ferreras? Hemos oído también a los gobernantes del PP enfrentarse a ellos un día para a los dos o tres días estar entre rejas. Vemos a diario a ese portento de la intelectualidad, un tal Wyoming, reírse y ridiculizar a los populares, sabiendo que es un peón de una estrategia diseñada desde Génova para debilitar al PSOE.

Y ahora resulta que todo esto no es más que un circo en el que unos y otros se rhan repartido las caretas para medrar a costa del pobre ciudadano que, debe optar entre Guatemala y Guatepeor. Porque para un votante moderado, para una persona con cierto sentido común y un mínimo de inteligencia, escuchar a este personaje es una garantía de que Rajoy gobernará siempre.

Así que por un lado, tenemos un Gobierno que en vez de potenciar un PSOE leal con España, la Unión Europea y el capitalismo reformista (lo que sería lógico) prefiere crear un Frankenstein que aterrorice a las personas conservadoras y les haga cautivo de su mensaje: yo o el caos. Por el otro, tenemos un partido comunista que se ha rebautizado y ocultado tras el 15-M de la misma forma que ahora Le Pen quiere ocultarse disolviendo el Frente Nacional en un movimiento de patriotas.

Y los pobres ciudadanos españoles, ¿qué podemos hacer? Pues al menos, ser conscientes de que por mala que sea la corrupción económica, que lo es; peor es la corrupción moral. Al menos ser conscientes de que estamos en manos de la televisión y de que estas no son las bases de la regeneración pues la estrategia de elevar un monstruo comunista de la nada (como ha hecho Podemos gracias a la televisión), solo puede conducir al final a la violencia.

¿Qué va a ser de Podemos?

Esta ya es. la tercera entrega dedicada a este partido político. Nos proponemos en ella explicar cuáles son a nuestro juicio las razones que han llevado a. Podemos a la situación de crisis que padece hoy día, a escasas horas de su Vistalegre 2, y cuáles son las perspectivas que creemos se abren para este partido político en las próximas semanas y meses.

Vayamos por partes y comencemos por las causas de la situación actual

Podemos: Un partido oportunista

El surgimiento de Podemos no fue algo espontáneo (como ellos nos han intentado hacer  creer) ni tampoco el resultado de una nueva correlación de fuerzas social (como también ellos mismos han intentado difundir), sino el resultado de la intención consciente por parte de viejos grupos de extrema izquierda, de capitalizar la movilización y los sentimientos de simpatía de millones de personas . Y por ello, al ser Podemos un partido oportunista basado en la integración de esos viejos grupos pre-existentes, es normal que en esa heterogeneidad aviven con facilidad las diferencias e se impulse la crisis. Así pues, para entender la crisis del Podemos actual hay que profundizar en los objetivos diferentes que persigue cada uno de sus viejos grupos fundacionales.

Los trotskistas-maoístas son los padres de Podemos

Podemos surge porque un grupo de extrema, Izquierda (Anticapitalista, herederos de la Liga Comunista Revolucionaria y del Movimiento Comunista) realiza allá por enero de 2014 un análisis acertado de la situación . Su título es muy significativo: Mover ficha: convertir la indignación en cambio político. La idea era capitalizar las movilizaciones del 15-M presentándose como sus inequívocos impulsores. Este manifiesto es difundido por el diario Público. ¿Saben quién es el propietario de Público? Jaume Roures, ese viejo amigo de Zapatero al que el antiguo presidente le concediera la cadena de televisión La Sexta. ¿Y saben en qué partido militó Roures antes de ser rico y burgués? Acierto. En la Liga Comunista Revolucionaria; es decir, en Izquierda Anticapitalista, donde en buena lógica, sigue teniendo buenos y viejos amigos. Todo esto es accesible en Wikipedia, no me lo estoy inventando. Basta con pinchar en los enlaces que dejo en este artículo para ver que es verdad.

A este manifiesto se adhieren Monedero y Pablo Iglesias arrastrando a su grupo de amigos de la facultad y a otros activistas de extrema izquierda de su entorno, tanto jóvenes como maduros.  Los Anticapitalistas aceptan a Pablo Iglesias no porque les guste un estalinista (eso es imposible para un verdadero trotskista), sino porque Pablo Iglesias ya se había hecho famoso en Intereconomía desde la primavera de 2013 y ellos en su manifiesto decían textualmente que era imprescindible «La presencia de una serie de personalidades con proyección mediática como cara pública del proyecto». Lógicamente, estos chicos de Anticapitalistas llevan en política muchos años y ya se habían ido escaldados de Izquierda Unida en 2007 (donde estaba el mismo Pablo Iglesias), pero ahora le aceptan sabiendo lo que es (un zorro estalinista), porque no tienen otro igual que sala en la tele como él. Anticapitalistas obtuvo unos birriosos 15.000 votos en las elecciones de 2009 y ahora en 2014 se frotan las manos pensando que pueden llegar a millones de personas. Bien vale la pena, piensan, aliarse hasta con el diablo (el estalinismo), si es, para conseguir sus objetivos. Hoy alcanzar la tarta de votantes y mañana…, ya veremos. Por ahora, la idea que aúna a todos es fingirse jóvenes indignados y capitalizar el voto del 15-M.

Pablo Iglesias: el caballo de Troya estalinista

Y Pablo Iglesias se suma también a ese carro de la mentira. Y ya que Anticapitalistas se viste de indignado, pues él también. Y Monedero, el cobrador de Venezuela, también. Y el otro que es ocupa, también,; y el otro que es activista de lo que sea, también… y el otro, y el otro y el de más allá… ¿Por qué no? Si al fin y al cabo,ellos no tienen oficio ni beneficio y la “gente” a la que se dirigen no dejan de ser unos pobres desgraciados que no pueden ni imaginarse que son simples peones pasivos a los que engañar y movilizar.

¿Y quién este Pablo Iglesias? Un chico obediente, marcado por su apellido más que un nieto de Franco, educado por su padre estalinista, madre, tía y abuela estalinistas y tutorizado por los cuadros comunistas como Monereo desde los 14 hasta los 21 años. ¿Que´puede esperarse de una persona así educada? Salvo que tenga una enorme personalidad (que no la tiene) Pablo Iglesias no podía ser otra cosa que un vulgar estalinista. Es muy difícil abandonar a tu familia y a tu pasado. Y el pobre Pablo Iglesias no ha podido hacerlo. A mí desde el principio me pareció que Pablo Iglesias era un submarino de Anguita y del viejo PCE. Los hechos parecen confirmarlo.

Quien no ha tenido contacto nunca con estalinistas no sabe cómo son. Yo, desgraciadamente para mí, tengo contacto con ellos desde la infancia y los conozco muy bien. Los estalinistas se caracterizan tradicionalmente (desde Stalin) por su doblez, su cinismo y su obsesión por el control del poder. Esos son sus rasgos distintivos mucho más que su ideología comunista. Así, hemos podido ver a Pablo Iglesias enorgullecerse de que era comunista siempre que fuera en actos comunistas para negarlo poco después en actos de Podemos o en platós de televisión. Pero en realidad, Pablo era un mero peón de Anguita y del estalinismo tradicional y su objetivo, desde el principio, fue estalinizar Podemos. Para ello, monta una estructura donde todo depende del Secretario General, que es él, por supuesto. Una vez conseguido esto en Vistalegre 1 (ante la ingenuidad de la militancia y de sus propios compañeros de Podemos), va defenestrando a quien no procede de las Juventudes Comunistas como él, hasta formar una dirección totalemente homogénea y férrea. Como denunciaba Luis Alegre, son todos sus viejos compañeros de las Juventudes Comunistas, que según él “lo tienen secuestrado”. En la misma línea, publica otro artículo otro profesor de la universidad, también cofundador de Podemos: Carlos Fernández Liria. Huele todo al viejo estalinismo que hasta hemos podido ver en las últimas semanas una foto en la que se ve al viejo grupo fundacional de Podemos con Iglesias en El Centro. Aparecen rodeados con un circulo todos los que ahora han sido desplazados del poder por Pablo Iglesias. Son casi todos. Me recuerda a la foto de un libro sobre Stalin en la que salía el comité central del PCUS en 1917. En 1940 solo quedaba uno vivo: era Stalin. Que no le quepa a nadie la menor duda de que el objetivo de los estalinistas es el control absoluto de Podemos. Y para ello, tienen que destruir a todos los demás.

Los ingenuos profesores de universidad y el más listo de la clase: Errejón.

Junto a Pablo Iglesias y por debajo de él, al fundar Podemos, quedan sus compañeros de facultad (personas con escaso bagaje académico como él y más preocupados por los “movimientos sociales” y vivir una vida “guay” y “chachi” que por preparar sus clases o investigar en serio). Casi todos chicos bien, procedentes de buena familia, algo ingenuos y lo suficientemente altruistas como para vivir de papá y mamá hasta poder vivir del erario público. Gente que desconoce la historia del movimiento obrero y que no ha hecho política en serio nunca, más allá de organizar sencillos abucheos a Rosa Díez o a quien se acerque por su feudo de Sociología. Estos chiquillos (aunque tengan cincuenta años como Bescansa) viven en el limbo de su ingenuidad. Y la imagen de Pablo Iglesias, que sale por la tele y encima da las clases sentado en el suelo en vez de en la tarima., les subyuga. Desde luego no parece Stalin,  sino Jesucristo. ¿Puede haber un profesor mejor? Y se creen su cuento. Y le apoyan hasta sus últimas fuerzas. Y se creen todo eso de la democracia y la representatividad (algo que un estalinista desprecia por definición).. Y cuando se quieren dar cuenta, su viejo amigo Pablo les quiere llevar al matadero o fuera del partido. Pero atención: hay uno de ellos que es el más listo de la clase. Y parece más tonto de lo que es, pero no es nada tonto. Y además tiene un papá que se las sabe todas. Un tipo que ha sido capaz de militar en la extrema izquierda desde los años setenta y ser director general con la UCD y el PP tiene un mérito impresionante…. ¿O no? Yo estoy seguro de que Pablo Iglesias pudo engañar a todos menos al padre de Errejón. Y Errejón padre orientó a Errejón chico para que se preparase para dar e salto. Y al final, el chico dócil, ese que se comía un pan con azúcar y parecía un niñito, es el que le puede quitar a los Anticapitalistas y a los estalinistas la tostada. ¿A qué es divertido? Y por eso, Errejón y los profesores de universidad que le rodean, que están comprendiendo la verdadera naturaleza del estalinismo, se aprestan a la batalla.

Posiciones ante la batalla de Vistalegre

  1. Pablo Iglesias quiere ganar y que Errejón siga en el partido; pero mucho ojo, bien sumiso, como la cara amable que atraiga el voto más a la derecha sin espantar a los comunistas tradicionales. Eso es posible si Iglesias engaña y Errejon se deja engañar… o finge que se deja engañar esperando su momento. Pero ante todo, Iglesias quiere ganar y para eso lanza un órdago: Yo soy el más mediático. Si yo pierdo, me voy de las televisiones y del escaño.  ¿Qué vais a hacer sin mí, chicos?
  2. Errejón por su parte quiere que Iglesias siga siendo el líder oficial para aprovechar su tirón mediático, pero quiere que sean sus ideas (más abiertas al PSOE) las que triunfen. Eso es imposible. Si Pablo no vence ideológicamente, se retirará para crear una crisis.
  3. Los Anticapitalistas quieren que cualquiera de los dos gane, pero con la suficiente debilidad como para que les necesiten. Por preferir, que gane Errejón, al que suponen más maleable que a un estalinista.

¿Qué va a ocurrir en Podemos?

Pues visto lo visto, ahora ya entramos en la política-profecía, algo que me encanta. Puede ocurrir cualquier cosa, pero yo voy a hacer mi análisis y con el tiempo veremos si me equivoqué o no. Las claves son las siguientes:

  1. El voto puede estar manipulado. Una votación a través de Internet…. Malo. De hecho en las votaciones anteriores de Podemos ya ha habido irregularidades.
  2. Si gana Pablo Iglesias, hará una limpia tremenda dentro del partido y quien se oponga realmente a sus posiciones o le haga sombra real a su liderazgo nacional, saldrá de la organización (bien expulsado o bien se le hará el vacío hasta que se vaya). Si gana Pablo Iglesias, será el fin de Podemos porque la inmensa mayoría de los votantes, los que deciden las elecciones, ya saben que es un comunista disfrazado. Y eso no tiene arreglo. Es decir, el triunfo de Iglesias es la marginación segura de Podemos. Eso al PP le vendría de maravilla.
  3. Si gana Errejón, Pablo Iglesias dimitirá, pero quedará dentro mientras crea que sus ideas pueden tener más proyección que en Izquierda Unida. Comenzará la guerra interna en Podemos para volver al poder. Eso significa que Podemos sufrirá el mismo proceso que sufrió el PCE de enfrentamientos, navajazos internos y divisiones. Electoralmente, a Podemos le irá mejor e incluso podrán plantearse superar al PSOE, siempre que Iglesias vaya desapareciendo de la escena.

En todo caso, lo vamos a pasar en grande. Este es el circo de Podemos, el de los chicos que juegan a Juego de Tronos.

 

 

 

Los que aprobamos somos nosotros

La entrevista publicada el 22 de enero de 2017 con el ministro Méndez de Vigo en El País no tenía desperdicio. Tal es así que quizá en próximas entradas la analicemos más en profundidad. El eco de la misma ha llegado a todos los grupos de profesores que hay en la Red provocando furiosos comentarios. Lo más llamativo son sus declaraciones sobre los suspensos que el propio periodista usaba como titular: “He comprendido que repetir curso no es la solución”.

Efectivamente, amigos, el pobre ministro por fin, rodeado por todas partes de los más sesudos exorcistas de la nueva pedagogía ha comprendido. Antes era tonto (al fin y al cabo, es un asqueroso del PP), y no comprendía. Era como San Pablo antes de caerse del caballo. Pero por fin se hizo la Luz y él mismo, no ha tenido más remedio que cambiar de forma de pensar y abrazar enfervorizado el credo de la pedagogía innovadora. ¡Aleluya!

Hablando un poco más en serio, sus declaraciones me recuerdan a las de los judíos quemados en las hogueras por la Inquisición o a las de los pobres rusos asesinados por Stalin en los procesos de Moscú tras confesar sus crímenes contra el estado soviético. No creo que tampoco Méndez de Vigo vaya a correr mejor suerte. Por mucho que Méndez critique a Wert, se haga el progresista y haga la ley más chachi y más guay, siempre le van a tachar de facha y de reaccionario. ¡A la hoguera! Es lo que tiene ser del PP y tener en contra a Wyoming y compañía.

Y claro que todos sabemos que lo que ha dicho el ministro es mentira. Por supuesto que cualquiera que ha dado clase (un maestro, un profesor y hasta un burro de Goya, que también los hay) sabe que la repetición de curso es buena con los buenos alumnos, con los recuperables, con los que han cometido un error, con los que se han abandonado a la molicie porque sus padres lo han consentido o porque se han dejado influir por sus compañeros. Cualquier persona que da clase sabe además que con los alumnos a los que no les ayuda la repetición, no sirve nada más que dejarles pasar de curso para que fastidien a sus compañeros y perviertan el sistema educativo. Decir que la repetición no sirve, tal y como afirman los progres, quiere decir en la práctica (obviamente) que lo que sí sirve es dejar pasar a todos los alumnos que deberían suspender. ¿Alguien se imagina una clase de esquí (o de cualquier cosa, oiga) en la que los que no quieren estudiar retrasen a los que sí quieren hacerlo?

Porque es que además, cualquier persona que da clase sabe que hoy en día solo suspenden los alumnos que no quieren aprobar, los que no van a clase o van como si no fueran. El sistema da a estas criaturas de Dios mil opciones, programas de refuerzo y diversificaciones para que aprueben sin saber absolutamente nada y es tan triste todo que hasta obtienen todos estos seres humanos la misma titulación, tanto el mastuerzo que no pega un palo al agua como aquel héroe (o heroína, que también conocemos esta palabra) que se esfuerza.

¡Como no nos vamos a encender los que damos clase (los maestros, los profesores y hasta los burros de Goya, que también los hay)! ¡Y por eso incendiamos las redes! ¡Por supuesto!

Y eso que no decimos en los claustros, ni en las salas de profesores, ni en las Redes que quien aprueba a esos alumnos son los ministros y los inspectores. Los que firman las notas son el ministro y nuestro inspector. Los que se ponen nerviosos (¿por qué?) cuando llegan las evaluaciones son ellos. Los que votan levantando la mano en los equipos educativos para que el mastuerzo titule aunque tenga dos, tres y hasta cuatro suspensas no somos nosotros, sino el ministro y el director. Los que sabemos hasta qué punto nos corrompen/nos corrompemos somos nosotros.

Los que sostenemos la mentira que cuentan todos los demás somos nosotros con nuestra firma en las actas de evaluación. Y los que luego le echamos las culpas al ministro, al director, a los padres y a todo el mundo menos a nosotros mismos, somos nosotros también.

Y todo eso no es propio de maestros, ni de profesores valientes y comprometidos, sino de los burros de Goya (que también daban clase).

 

¿Quién es quién en la guerra de Podemos?

Parece que por fin ha estallado la guerra en Podemos. El partido que iba a cambiar la política está reproduciendo los mismos elementos viejos, de toda la historia de la humanidad, demostrando una vez más que la lucha por el poder es uno de los móviles más poderosos para los seres humanos hasta el punto de que algunos llaman a sus partidos precisamente Podemos. Tratamos en esta entrada de reflexionar sobre cuáles son las fuerzas reales en litigio.

Además hay que recordar que uno de los eslóganes más coreados en las manifestaciones del 15-M fue “¡Que no, que no, que no nos representan!” suponiendo que las fuerzas como el PSOE o el PP no representaban a la población española. Podemos surgió (esa era la teoría) como la fuerza que iba a representar a todas esas personas que iban a las manifestaciones. Pero ¿a quién representan realmente cada una de sus tres corrientes?

Pablo Iglesias o el comunismo travestido.

La familia fundamental hoy en Podemos es la comunista tradicional. Es por ello por lo que la vamos a dedicar el grueso de nuestro artículo. Yo siempre he mantenido la teoría de que Pablo Iglesias era en realidad un submarino de los comunistas de Anguita; es decir, que Iglesias es un comunista travestido por puro oportunismo ¿En qué me baso para decir esto? En primer lugar, Pablo Iglesias fue educado en el más puro estalinismo. Sus padres ya eran militantes del PCE (su padre en concreto apoyó el terrorismo del FRAP) y su madre era liberada de CCOO y abogada laboralista. ¿Podemos imaginar sus conversaciones familiares en las comidas y sobremesas? ¿Qué cosas le dijeron sus padres sobre el mundo y la vida desde que aprendió a hablar? ¿Por qué no hizo la comunión y si militó en la UJCE desde los catorce años?. Por pura lógica (su nombre lo delata) fue diseñado, criado, educado y amaestrado por sus padres desde pequeño para convertirse en un estalinista. De hecho, militó en las Juventudes Comunistas desde su infancia (UJCE). Desde el principio fue dirigente y asistió a escuelas de cuadros estalinistas donde fue instruido, entre otros por Manuel Monereo, un ex-miltante del PCPE al que integró en las filas de Podemos en 2016. Tras salir de las Juventudes Comunistas, Iglesias siguió manteniendo lazos con el partido de sus padres hasta hoy. Fue asesor de Gaspar Llamazares en las elecciones de 2011 (cuando aún no se había apropiado del 15-M). Pablo Iglesias nunca ha ocultado esos lazos ni tampoco su admiración por figuras como Lenin, Fidel Castro o Ernesto Che Guevara. Basta con leer su biografía o ver sus videos para darse cuenta de lo que acabo de afirmar. En ese que ponemos aquí en concreto, podemos ver con nitidez todo su pensamiento político. Son dos horas de video, pero no tienen desperdicio.

Como es excesivamente largo, ofrecemos este otro con un minuto que resume el mismo.

Ya en las últimas elecciones, Pablo Iglesias consiguió que Podemos aceptase una alianza con Izquierda Unida, embarcó como Caballo de Troya a Alberto Garzón y cuando creía que el sorpasso era un hecho, metió en las listas a su padre político (Monereo)  y Anguita acudió a su mitin en Córdoba para bendecir esa fusión.

Muy probablemente, toda esta operación se había gestado en secreto meses atrás en reuniones entre Pablo Iglesias y Anguita. Esto es lo que explicaría el odio que el otro sector de Izquierda Unida (enemigo de Anguita) tiene a Podemos. Es la típica pelea a muerte entre estalinistas. Nada nuevo desde 1924.

Ahora, que se acerca Vistalegre 2, Pablo Iglesias, mientras exige una dirección absolutamente centralizada en la que el secretario general (es decir, él mismo) pueda ordenar y componer todo a su antojo, habla también de unidad y de fusión con otras fuerzas más amplias. A nadie dentro de Podemos se le escapa que esa fusión es con el viejo PCE. De esta forma, el PCE desembarcaría en Podemos con el objetivo lógico de dominarlo. Vistas así las cosas, para Pablo Iglesias, Podemos no es más que una careta tras la que ocultar su verdadera ideología comunista. Sabiendo que la población rechazaría esta ideología, hay un esfuerzo consciente en Pablo Iglesias por ocultar sus orígenes. Este caudillo en ciernes es en realidad un guía que intenta conducir a millones de personas a un sitio donde no quieren ir: al comunismo. Es un comunista travestido. En este video expresa él mismo con claridad meridiana  su cínico planteamiento.

La tendencia errejonista

Íñigo Errejón encabeza el otro lado de esta tensa pugna. Es hijo de un miembro del antiguo PTE, otra organización maoísta, por lo que también le viene el ultraizquierdismo de cuna. Sin embargo, curiosamente, ha sido capaz, como su padre (un alto funcionario del Estado) de equilibrar este ultraizquierdismo con criarse en el municipio más exclusivo de España (Pozuelo) viviendo de forma bastante diferente a cómo lo hacían las personas a las que quiere representar. Muy probablemente sus conocimientos sobre las condiciones reales de vida de la clase trabajadora sean inexistentes o se reduzcan a su trato con el servicio doméstico.. Ideológicamente, se ha decantado por un modelo podemita al estilo peronista; es decir, intentando crear un partido interclasista en el que las palabras pueblo o patria signifiquen los míos sin excluir a personas de ningún sector social. Laboralmente, ha vivido de la universidad colocado a dedo y a tiempo parcial por otros profesores de su misma cuerda ideológica a costa del erario público.

Criado a los pechos de Pablo Iglesias en la facultad, Errejón se ha rebelado. Es muy significativo el tono paternal y de superioridad con que Pablo Iglesias habla en el video anterior sobre “su amigo”. Con amigos como estos, ¿para qué queremos enemigos? El caso es que el pequeño Íñigo se ha rebelado y puede quitarle el juguete a su viejo jefe. Dedicaremos a esta rebelión un capítulo aparte, pues creo que linda con el terreno de la psicología.  Muy probablemente en la rebelión protagonizada hoy tengan mucho que ver su padre y la poscion de El País, alentándole a ella desde hace meses.

El grupo Prisa en general ha intentado exagerar las diferencias internas entre Iglesias y Errejón, ofreciendo además una imagen negativa, extremista y agresiva de Iglesias, mientras muestran a Errejón como una personas más moderada, dialogante y sensata (y por tanto favorable a un pacto con el PSOE). Basta con ver la columna elogiosa que le dedicó el fin de semana pasado Manuel Vicent. Es obvio que El País cree que el errejonista es un sector más influenciable y “derechista” y en el caso de una debacle o un colapso electoral del PSOE (partido sobre el que Prisa se ha sostenido durante los cuarenta años de la Segunda restauración) se convertiría en su opción preferente. Entienden los prisaicos que dándo una imagen positiva sobre la corriente errejonista en sus informaciones van a conseguir a la larga influir sobre Errejòn y su sector, acercándoles a posiciones moderadas y manipulables para sus intereses. Por eso, Iglesias se queja de que Errejón quiere construir un PSOE-2.

Los ultraizquierdistas de Izquierda Anticapitalista

El tercer grupo en litigio es el encabezado por Miguel Urbán y Teresa Rodríguez. Estos forman parte de un partido previo denominado Izquierda Anticapitalista, que supuestamente se disolvió para intergrarse en Podemos. Como podemos suponer y demuestra su existencia como corriente, estos militantes se seguirán reuniendo aparte para pactar su estrategia interna dentro de Podemos. Izquierda Anticapitalista procede del naufragio del Movimiento Comunista (maoísta) y la Liga Comunista Revolucionaria, (trotskista mandelista); es decir, se trata de una organización de extrema izquierda también comunista, que se presentó muchas veces a las elecciones de forma abierta sin obtener resultado alguno, pero que ahora, tras la careta de Podemos, ha obtenido mucho más éxito.

¿Qué tienen todos en común?

Pues su anticapitalismo, su odio al sistema democrático representativo y a la libertad de empresa y su simpatía por el separatismo y por los regímenes radicales de izquierda de antes, de ahora y de mañana.

También tienen en común otros elementos: su oportunismo y falsedad. Todos se aprovechan e intentan capitalizar los restos del 15-M fingiendo su identificación con las personas que allí se movilizaron. Todos quieren quedarse con esa tarta y el problema es que difieren sobre cómo hacerlo. Tras su abierta lucha por el poder, ha quedado muy claro que, por sus métodos y sus ansias, están peleándose igual que se ha peleado siempre en estos casos: a cara de perro. Lejos queda el eco del “¡Que no nos representan!” que decían encabezar. Lo cierto y verdad es que ahora ellos están peleando por ver quien se lleva el gato al agua, quien se queda como representante de los que no tenían representación. Y no lo olvidemos, la tarta o el bollo suizo por el que ellos pelean, somos nosotros.